En 1986 yo tenía una respetable y veterana Vespa 160 Electrónica, que a pesar de sus mil achaques me traía y me llevaba de aquí para allá. Pero por alguna razón que me dominaba en aquella época, había que ir cambiando de montura cada dos por tres. Un día, me encontré en el garaje de mis padres a un vecino muy molón que además de una BMW nueva que se acababa de comprar, tenía una vespa nuevecita. Hablando con él, me dijo que la vendía, 120.000 pesetas. Uf…120.000…que cuesta arriba se me hacía entonces aquello, tenía 24 años, estaba estudiando y ganaba prácticamente una propina trabajando en la tienda de mis padres. Solo tenía un ingreso, el dinerito que sacaba haciendo fotos de comuniones durante Mayo. Llegué a un acuerdo con Miguel, el dueño de la vespa, yo le daba algo de dinero y él se esperaba a que yo vendiese la otra y juntase más dinero para podérsela comprar. Mientras tanto, la podía usar. 1500 fotos de niño de comunión después, la vespa fué mía.
Me acompañó durante mucho, muchísimo tiempo. A veces se pasaba temporadas largas en el garaje, mientras que usaba otra. Una vez estuvo casi dos años, porque pensaba que se le había roto el motor. La palanca de arranque se quedaba enganchada, la tenía que subir con la mano y llevarla atada con una cuerda, y hacía ruido. “uf” pensé “ habrá que abrir motor, mucho dinero…”. Uno o dos años después mi amigo Marco, de Tecno Vespa, cuando le pregunté cuanto costaría arreglarlo me dijo que eso es que me había quedado sin aceite, que le echase y que se arreglaba sólo. Y así ocurrió. Esa es mi Vespa, dormía en la calle, le echaba gasolina y andaba, solo le cambié una rueda una vez, y algún cable de embrague, creo. Y miles, miles de kilómetros. Estuve a punto de venderla y no lo hice, afortunadamente. Y al final se pasó unos añitos en la puerta de la casa de unos familiares, hasta que la sepulté en un garaje durante cinco años más.
Dando una vuelta por una feria de motos antiguas me encontré el puesto de Israel, un chico de Alicante que junto con su pareja se dedica a vender repuestos de motos clásicas, sobre todo de Vespa. No sé por qué, empecé a comprarle cosas a la mía. Unas semanas más tarde la llevé al garaje de los abuelos y empecé a desmontarla.
