27 agosto 2025

Cara (jeta)de político tomándote por inocente (gilipollas)

Creo que a la lista todas las expresiones faciales que tenemos consideradas, como la cara de sorpresa, pena, alegría, miedo, tristeza, etc se debiera añadir esta expresión:

La del político, militante o simpatizante que comunican un argumento absolutamente falso a sabiendas de que el que lo escucha sabe que lo es

Comúnmente llamada también como cara de defender lo indefendible, cara de repetir un argumentario redactado por el “experto en comunicación “ de guardia ese día. Más familiarmente, cara de cemento armado o cara que no se cae de vergüenza 

La veo habitualmente en tertulianos paniaguados que miran disimuladamente el móvil para leer lo que les están dictando en remoto

Lo desazonador es que nos hemos acostumbrado, que ya no nos levantamos iracundos diciendo lo de “como se puede tener tanta jeta” “que sinverguenza” ni nada así. Ya estamos asumiendo que hay ejércitos que llevan a cabo lo de que una mentira repetida un millón de veces equivale a una verdad (Goebbels, el nazi inventor del marketing político) y olvidamos que una mentira arruina mil verdades.

Y que todos esos que piensan que la política es también su negocio aunque sean dependientes de una frutería, y actúan defendiendo con vehemencia la mentira de un jeta porque es “de los suyos”

Una docena de jetas dijeron que el rey llevaba un vestido maravilloso y todos los súbditos lo repitieron, hasta que un niño dijo “¡ pero si está desnudo !”

Y así seguimos

27 enero 2025

Con la cabeza limpia



Así es, como me siento por la mañana, cuando me levanto temprano (que tampoco es que sea tan habitual).

Y todos los días, cuando enlazo cadenas de pensamientos, me doy cuenta que cada vez más a menudo miró hacia atrás. El otro día volví a comentar con Tati un tema sobre el que he reflexionado muchísimo.

Ser sé que mucha gente que enfrentados a una fase final a un instante sin retorno puede que se planteen cosas que han hecho en su camino y cosas que se quedaron con las ganas. Es difícil tener claro en qué basas tu vida, cuáles son tus objetivos, tus deseos, en lo que querrías que pudiera ser el resumen. Lo que te llevas y lo que dejas.

Veo que el primer resumen simplista de la mía me lleva a una lista de cosas y de vivencias que he tenido y que no suelen estar al alcance de mucha gente, igual que hay muchas otras que no estuvieron a mi alcance (aunque realmente no siento que sean las que me atormente no haber realizado)

He viajado bastante, he puesto los pies en los cinco continentes, aunque desde luego el mundo es tan grande que sin ningún tipo de duda hay un montón de sitios que me hubiera gustado conocer y que no llegaré a ver más que en foto. Bueno tampoco es tan importante.

He hecho cosas que impresionan a muchos, y que no terminan de creerse otros: he volado, navegado, esquiado, buceado, moteado, y muchos -ado . Que terminan siendo algo de una lista que solo me aporta el pensar que no me quedé con las ganas de hacer (como lo de tirarme desde un sitio muy alto sujeto por una goma).

También ha vivido cosas de verdad importantes, como lo de tener, y ser parte de la gran familia, la paternidad, el amor, la amistad, el exceso y la carencia.

Enfrentado a toda esa larga lista quería pensar que llegado el momento en el que te das cuenta de que todo se ha acabado no me importaría demasiado puesto que pensaba que había tenido una vida plena, llena de experiencia y de imágenes.

Pero ya no estoy tan seguro. Me estoy dando cuenta de que el verdadero viaje que no he completado, los únicos sitios que debería haber conocido y en los que todavía no he conseguido estar los tenía dentro de mí. Tengo que iniciar el verdadero viaje hacia mi conocimiento. La exploración de quién soy lo que soy y por qué. Y espero no enfrentarme a ese instante final, pensando que me dejé lo más importante. Morirme sin saber quién soy.

Empiezo hoy.

25 agosto 2024

Envidia



Qué pecado capital más malo, porque le fastidia la vida a quien lo comete y no le compensa en modo alguno.

La gula, la lujuria, incluso la ira, al fin y al cabo se cometen haciendo algo que quieras que no, algo te llevas en el cuerpo.

Pero el que comete la envidia solo se reconcome

Mira que yo siempre he tenido la convicción de que si en esto pecaba, era sanamente. Aunque atenuada por el montón de años que atesoro. Mi perspectiva era la de “vaya moto, vaya piba, vaya vida, etc” pero siempre pensando que a ver como me lo montaba para acceder al ente envidiado, y sin ninguna animadversión a quien era poseedor de lo envidiado. Y tampoco es que me amargase nada con ello, la verdad. Siempre he considerado que la vida me ha sonreído más de lo habitual y que, siendo honesto, tenía mucho más por lo que ser envidiado que razones para envidiar.

Como ya digo, con los años relativizas las teóricas bendiciones de lo envidiado y pasas a apreciar mucho más lo que tienes que lo que no.

Pero

Una de las razones por las que caes en la cuenta de lo que tienes es porque empiezas a notar reacciones, miradas, comportamientos y toda una ristra de cosas que al principio no entiendes. “ y esto ¿a que viene? ¿Por qué este comentario borde? ¿Y esta puñalá por la espalda?”

Claro, a mí hay cosas que no me cuadran, porque entre mis numerosos pecados mortales, capitales y veniales resulta que lo bueno que tiene, lo bien que le va o lo mucho que triunfa mi prójimo (lo merezca o no, que no soy quien para juzgar eso) como mucho solo me causa admiración.

Pero resulta que no, que hay población a la que le fastidian mis logros, mi patrimonio o el verme en paz.

Yo no puedo sino compadecerme y a menudo pasar desapercibido ante según quienes. Con los años, hueles al envidioso a kilómetros. Bueno, dejémoslo en que no me resulta agradable despertar ese tipo de sentimiento.

Pero mi olfato no es infalible, que le voy a hacer. Soy menos listo de lo que me gustaría, aunque algo mas de lo que algunos suponen.

Lo malo es el siguiente nivel, el de los que mezclan con otro pecado con poco retorno de inversión: la soberbia 

Son aquellos que juntan el malestar que les provoca el bien o la suerte ajena con una pretendida superioridad moral. 

Son los que se consideran más íntegros, más honestos, más humanos, menos mediocres, más responsables, más dignos, con más mérito. Tienen el morro de pretender que el ego inflado es el de quien envidian

Se sienten superiores. Y les duele en el alma que la vida no les haya premiado con lo que envidian en otros. 

Lo de que sus malas decisiones, su falta de iniciativa, su incapacidad para caerse y volverse a levantar con más ganas y, en definitiva, todo lo que hizo que el envidiado sea su objeto de desasosiego y mala bilis sea justo la causa de su carencia es algo que no llegan a considerar.

Pero oye, que total pa qué, si poseen la verdad absoluta y la vara de medir universal

Lo siento por ellos. Espero mantenerme a salvo de sus puñaladas y si eso les consuela, bañado en su desprecio.