Ayer andaba mucha gente soliviantada, unos por unas cosas y otros por las anteriores y algunas más.
Impresentables de todo tipo y ralea, cierrabares con carnet y convicciones de corsario, mentirosos de rueda de prensa… ¡qué cosas se ven!
Mi impresión es que muchos se han encontrado con una situación de Junio con casi todo el curso suspenso. Y que cuando les cuentan que este año no hay vacaciones ni bicicleta, y que el verano va a ser muy largo y con muchos deberes por hacer, se cabrean y salen a la calle.
Parece como que sólo fuesen responsables de la situación los bancos y la gran finanza (que desde luego, si y mucho). Pero ha habido mucho silencio cómplice con bastante responsabilidad. Los sindicatos, entre otros, han estado recibiendo cantidades de dinero sin tasa, y nadie les ha visto salir a la calle a protestar porque determinadas políticas económicas estaban comprometiendo el futuro de los trabajadores.
Los números estaban ahí, siempre han estado. Quizás no fuesen muy claros para mi y para la mayoría de la gente, pero especialistas en estas cosas las hay en todos los lados, en todos los partidos. La crónica de una muerte anunciada no debería de sorprender a nadie, porque los carteles indicaban bien clarito a dónde íbamos.
La gran faena es que ni este gobierno ni ningún otro tienen el más mínimo margen de maniobra, que las directrices económicas ya no se escriben, desde hace mucho tiempo, en castellano. El Reich hace tiempo ya que domina Europa, desde más allá de los Urales hasta la incipiente nueva isla Canaria (cuando tenga a bien emerger). Y ya no es con paso de la oca ni con guerras relámpago, sino a golpe de talonario, incluso con una cierta elegancia. Y lo que toca es morder la almohada y dar las gracias, encima.
¿Y el agobio? Bueno, esto es mas personal, es lo que hay en mi ámbito de trabajo, que el aferrarse a querer vender lo que ya no está de moda es lo que tiene, que produce el agobio de los exámenes finales, pero todos los meses. Cierre mensual, llevas la marca de los seises en tu frente, y por tu señal se cometen pecados capitales. (No intentéis entender esto último, porque es algo muy íntimo, pero que tengo que liberar aunque sea en clave).
Impresentables de todo tipo y ralea, cierrabares con carnet y convicciones de corsario, mentirosos de rueda de prensa… ¡qué cosas se ven!
Mi impresión es que muchos se han encontrado con una situación de Junio con casi todo el curso suspenso. Y que cuando les cuentan que este año no hay vacaciones ni bicicleta, y que el verano va a ser muy largo y con muchos deberes por hacer, se cabrean y salen a la calle.
Parece como que sólo fuesen responsables de la situación los bancos y la gran finanza (que desde luego, si y mucho). Pero ha habido mucho silencio cómplice con bastante responsabilidad. Los sindicatos, entre otros, han estado recibiendo cantidades de dinero sin tasa, y nadie les ha visto salir a la calle a protestar porque determinadas políticas económicas estaban comprometiendo el futuro de los trabajadores.
Los números estaban ahí, siempre han estado. Quizás no fuesen muy claros para mi y para la mayoría de la gente, pero especialistas en estas cosas las hay en todos los lados, en todos los partidos. La crónica de una muerte anunciada no debería de sorprender a nadie, porque los carteles indicaban bien clarito a dónde íbamos.
La gran faena es que ni este gobierno ni ningún otro tienen el más mínimo margen de maniobra, que las directrices económicas ya no se escriben, desde hace mucho tiempo, en castellano. El Reich hace tiempo ya que domina Europa, desde más allá de los Urales hasta la incipiente nueva isla Canaria (cuando tenga a bien emerger). Y ya no es con paso de la oca ni con guerras relámpago, sino a golpe de talonario, incluso con una cierta elegancia. Y lo que toca es morder la almohada y dar las gracias, encima.
¿Y el agobio? Bueno, esto es mas personal, es lo que hay en mi ámbito de trabajo, que el aferrarse a querer vender lo que ya no está de moda es lo que tiene, que produce el agobio de los exámenes finales, pero todos los meses. Cierre mensual, llevas la marca de los seises en tu frente, y por tu señal se cometen pecados capitales. (No intentéis entender esto último, porque es algo muy íntimo, pero que tengo que liberar aunque sea en clave).
