Qué pecado capital más malo, porque le fastidia la vida a quien lo comete y no le compensa en modo alguno.
La gula, la lujuria, incluso la ira, al fin y al cabo se cometen haciendo algo que quieras que no, algo te llevas en el cuerpo.
Pero el que comete la envidia solo se reconcome
Mira que yo siempre he tenido la convicción de que si en esto pecaba, era sanamente. Aunque atenuada por el montón de años que atesoro. Mi perspectiva era la de “vaya moto, vaya piba, vaya vida, etc” pero siempre pensando que a ver como me lo montaba para acceder al ente envidiado, y sin ninguna animadversión a quien era poseedor de lo envidiado. Y tampoco es que me amargase nada con ello, la verdad. Siempre he considerado que la vida me ha sonreído más de lo habitual y que, siendo honesto, tenía mucho más por lo que ser envidiado que razones para envidiar.
Como ya digo, con los años relativizas las teóricas bendiciones de lo envidiado y pasas a apreciar mucho más lo que tienes que lo que no.
Pero
Una de las razones por las que caes en la cuenta de lo que tienes es porque empiezas a notar reacciones, miradas, comportamientos y toda una ristra de cosas que al principio no entiendes. “ y esto ¿a que viene? ¿Por qué este comentario borde? ¿Y esta puñalá por la espalda?”
Claro, a mí hay cosas que no me cuadran, porque entre mis numerosos pecados mortales, capitales y veniales resulta que lo bueno que tiene, lo bien que le va o lo mucho que triunfa mi prójimo (lo merezca o no, que no soy quien para juzgar eso) como mucho solo me causa admiración.
Pero resulta que no, que hay población a la que le fastidian mis logros, mi patrimonio o el verme en paz.
Yo no puedo sino compadecerme y a menudo pasar desapercibido ante según quienes. Con los años, hueles al envidioso a kilómetros. Bueno, dejémoslo en que no me resulta agradable despertar ese tipo de sentimiento.
Pero mi olfato no es infalible, que le voy a hacer. Soy menos listo de lo que me gustaría, aunque algo mas de lo que algunos suponen.
Lo malo es el siguiente nivel, el de los que mezclan con otro pecado con poco retorno de inversión: la soberbia
Son aquellos que juntan el malestar que les provoca el bien o la suerte ajena con una pretendida superioridad moral.
Son los que se consideran más íntegros, más honestos, más humanos, menos mediocres, más responsables, más dignos, con más mérito. Tienen el morro de pretender que el ego inflado es el de quien envidian
Se sienten superiores. Y les duele en el alma que la vida no les haya premiado con lo que envidian en otros.
Lo de que sus malas decisiones, su falta de iniciativa, su incapacidad para caerse y volverse a levantar con más ganas y, en definitiva, todo lo que hizo que el envidiado sea su objeto de desasosiego y mala bilis sea justo la causa de su carencia es algo que no llegan a considerar.
Pero oye, que total pa qué, si poseen la verdad absoluta y la vara de medir universal
Lo siento por ellos. Espero mantenerme a salvo de sus puñaladas y si eso les consuela, bañado en su desprecio.

2 comentarios:
Hola,
Quería ponerme en contacto con la persona que mandó está foto al blog de motos de la agrupación de trafico, en ella se ve una foto con matricula PGC-6578.
Mi padre compro en 1967 una Harley igualita que estoy restaurando estos días.
La idea es poder disfrutarla y enseñársela en marcha.
https://www.voromv.com/2012/01/especial-guardia-civil-de-trafico-1-de.html?m=1
Un saludo y gracias
Pues soy yo, claro. Me parece fenomenal que estés restaurando una J. Yo he hecho algunas restauraciones, asi que si necesitas ayuda cuenta conmigo
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